Archive for January, 2008

Aprender español en el extranjero, viajes para conocer nuevas culturas.

Thursday, January 31st, 2008

Aprender un idioma no suele ser siempre aprender a hablarlo. Creo que muchos quienes hemos estudiado español somos conscientes de este problema y es por este también, por lo que decidimos aprovechar las ofertas de la inmersión lingüística como una forma de entrar en contacto con el español.

 

Creo que la oferta más interesante de los viajes lingüísticos en español se refieren a ‘aprender el idioma español y a hablarlo’ al mismo tiempo. Quizá puede sonar redundante, pero en clases convencionales no se logra enseñar con naturalidad a hablar una lengua del mismo modo en que se puede hacer en un viaje.

 

Para quienes aún no se animan ni a aprender este idioma ni a viajar a los países que lo hablan, creo que deben darse cuenta que el español y las culturas que lo representan, impactan con mayor fuerza en nuestras vidas cada día. La cultura española y las culturas latinas se están comenzando a hacer notar y también producen que nazca en nosotros, el interés por conocerlas más a fondo.

 

Me parece que lo más importante en este tema es que el español no nos interesa tanto como un idioma sino como una forma en que se transmite una cultura. Por eso, para cualquier estudiante de español, a veces resulta más interesante aprender la lengua al mismo tiempo que se aprende de la cultura. Porque muchas veces, el no conocer las tradiciones de distintas naciones hace que no tenga sentido saber el idioma en sí mismo.

 

Uno necesita conocer de la lengua y del trasfondo social para poder comunicarse satisfactoriamente con las personas, y siento que esto es algo válido para cualquier lengua.

 

Por otro lado, la inmersión lingüística permite que un estudiante de español entre en contacto con distintas culturas. Sé que hay cursos de español que promueven los viajes en grupo por distintos lugares de un país. De este modo los estudiantes no solo aprenden una lengua sino también conocen nuevos lugares, tradiciones y personas.

 

En los cursos normales, una persona tiene la oportunidad de convivir por un periodo de tiempo en un medio específico, por ejemplo, vivir en Madrid o en Bogotá, de modo que así tendrá la oportunidad de contagiarse de la vida cotidiana de estas ciudades y así conocerá mejor la forma en que vive su sociedad al mismo tiempo que aprende el idioma.

 

Otro punto que me gusta de tener la oportunidad de viajar y estudiar este lenguaje es que hay diversos países que lo hablan, incluso más de los que se promueven para aprender el inglés. Y en la variedad de lugares que visitar, se encuentra la oportunidad de que el estudiante escoja uno o varios sitios que sean de su interés.

 Así, puede elegir ir a México, Puerto Rico y Panamá. Pero también puede escoger ir a España y pasear por sus distintas ciudades, como Barcelona, Burgos o Madrid. Hay tanto por elegir que la experiencia nunca será la misma de un lugar a otro.  

 

Aprender español, quiénes hacen viajes lingüísticos.

Monday, January 28th, 2008

Creo que es importante destacar que no todas las personas que estudiamos español lo hacemos por los mismos motivos. Y aunque esto pareciera que no tiene mayor relevancia, quizá sí lo tenga.

 

Por ejemplo, alguien que desea aprender español para enseñar en su ciudad no tiene las mismas aptitudes que alguien que lo que quiere es viajar por toda Latinoamérica, o quien desea hacer labor social en Sudamérica o quien desea hacer negocios comerciales con empresas hispanas.

 

Algo que me sorprendió mucho durante la inmersión lingüística que hiciera hace tiempo, fue las diferentes metas que cada estudiante tenía respecto a aprender español. Yo me pondría en  la situación de alguien que aprendió primero para viajar pero que luego supo aprovechar esto para su trabajo.

 

En mi clase también había una persona que deseaba estudiar para luego enseñar y otros dos que lo hacían por negocios. Y aunque todos teníamos ideas diferentes, teníamos en común que nos interesaba el idioma.

 

Pero esto no significa que a todos estos estudiantes les interesaran los estudios de inmersión. Sobre todo porque la inmersión tiene algo de aventura, aún cuando te alojes en un hotel de muchas estrellas. Esa sensación de estar ‘por tu cuenta’ (independiente, solo, autónomo) es algo muy importante y que yo valoré mucho durante mi viaje.

 

Porque lo que yo quería, aparte de estudiar el idioma, era conocer gente y conocer la forma en que se desarrollaba una cultura diferente. En cambio, los dos empresarios de mi grupo estaban más interesados en aprender español y después de clase se iban a trabajar a sus hoteles.

 

En el caso de la ‘profesora’, que era como llamaba a la persona que quería aprender español para enseñarlo, tenía una facilidad muy amplia para asustarse de todo. Me imagino que si hubiera estado en Colombia le hubiera dado un ataque cardíaco, y pareciera que no se informó bien de la vida cotidiana mexicana, porque seguramente le habría dado un ataque de nervios en esa época.

 

Y claro, estas personas no disfrutaron nada lo que significaba un viaje lingüístico real, porque eran como prisioneros, los primeros de sus trabajos y del desinterés  y la última, de los miedos infundados o alimentados por sus prejuicios.

 

Se me ocurre que para ese tipo de personas quizá sea mejor llevar cursos regulares en escuelas normales, porque la inversión para un viaje de idiomas no es solo en dinero, implica también una inversión emocional importante, en la que el desinterés y el temor no son buenos aliados.

 No creo que los empresarios o educadores deban dejar de lado los viajes de inmersión, al contrario, creo que sería una experiencia muy productiva para estas personas siempre y cuando asumieran el compromiso de disfrutar del lugar a donde vayan. Porque finalmente eso es lo que significan estos viajes, conocer nuevos lugares y apostar por investigar por uno mismo acerca de las distintas manifestaciones que hay a donde vayamos, ya sea en su comida, sus tradiciones y demás exposiciones culturales.

Los viajes lingüísticos, turismo o compromiso.

Wednesday, January 23rd, 2008

El amigo de una prima acaba de viajar nuevamente a España para un viaje de negocios, se quedará, como siempre, un mes en Madrid. Además, tiene una rutina común, según me cuenta mi prima, que es tomar clases de español durante el tiempo que se queda.

 

Sin embargo, a diferencia de otras personas que tienen la oportunidad de hacer una inmersión lingüística en un país tan bonito como España, esta persona no tiene tiempo para conocer ningún lugar debido a las necesidades y exigencias de su trabajo.

 

Por eso, es una persona que no conoce mucho de Madrid, a menos que le pregunten sobre restaurantes, ya que al parecer tiene muchas reuniones-comidas de trabajo y por eso se a aficionado a la comida española.

 

Me sorprende mucho que existan personas como la que he mencionado, que realmente no les importe mucho el no poder conocer mejor una ciudad a la que va cerca de tres o cuatro veces al año (según me contó mi prima). Pero creo que a pesar de esto, me parece importante que sea alguien que al menos muestra interés por aprender la lengua.

 

Hace unos días mi prima me presentó a este hombre y tuvimos una charla en español, aunque solo pudimos hablar de comida madrileña, porque él no conocía demasiado Madrid, como ya mencioné. En esa plática que tuvimos logré convencerlo para que la siguiente vez que viajara a España encontrara algo de tiempo para poder visitar algunos monumentos porque, realmente es cierto que nunca se ha dado tiempo para conocer realmente el lugar ni de buscar un tour o participar de las excursiones en las clases de idiomas.

 

Porque si hay algo que hace que un viaje de inmersión valga la pena, es la posibilidad que te da el conocer lugares y personas distintas. Es muy divertido darte esa oportunidad porque son experiencias que no puedes repetir.

 

Claro que también sé que cuando uno trabaja a veces no se tiene tiempo para apreciar las cosas como uno desee. A veces  hay que dar tiempo completo para apreciar algo en su totalidad. Y por eso le  sugerí a este hombre que si lograba obtener algunas vacaciones aprovechara para conocer España y a los españoles de una forma real.

 

Creo que se animó un poco, más por las cosas que le conté de mis distintas experiencias en países hispanohablantes. Aunque tiendo a emocionarme mucho cuando hablo de estos viajes y más cuando escucho a otra persona hablando español.

 Por ahora he quedado con mi prima para hacer un almuerzo y preparar –o tratar de preparar- comida española, sobre todo la paella, al menos la que me enseñaron hacer unos amigos. No soy un buen cocinero pero creo que lo haré bien, pues cuando estuve en casa de unos amigos en España, tuve la oportunidad de cocinar algo de paella y no me salió nada mal. Claro que un extranjero no puede comparar su sazón con la nacional, al menos en mi caso.

Español, la elección de aprender un idioma.

Friday, January 18th, 2008

Cuando leo que existen más de 5000 idiomas en el mundo, siento que realmente es difícil para una persona decidir qué otro idioma puede aprender.

 

Cada uno de nosotros tiene una serie de criterios para decidir el idioma que estudiará. Cuando hablo con conocidos que estudian árabe o japonés, me sorprendo mucho porque en aspectos generales muchas veces podemos tener la misma forma de pensar sobre las lenguas que hemos decidido estudiar.

 

Pero aún cuando nosotros tengamos ideas similares, nuestras decisiones nos han llevado por caminos distintos. Pero creo que hay algo importante que hace que elijas una lengua y eso es la empatía por la cultura que la representa (o las culturas).

 

Esto es lo que a mí me ha pasado con el español. Es un idioma por el que siempre sentí mucha afinidad, no solo porque conocía personas que la hablaran ni porque visitara lugares donde era la lengua representativa, sino porque yo mismo sentí un lazo fuerte por esas personas y lugares que iba conociendo.

 

El español para mí no es solo un idioma que debía aprender, lo mismo para mi amigo que estudia árabe, porque se siente muy atraído hacia esa cultura. Sin embargo, el conocido que tengo que estudia japonés es algo distinto a nosotros.

 

Él es una persona que lee mucho japonés antiguo y gusta mucho de ese tipo de poesía japonesa de pocas sílabas. Pero en sí no le interesa mucho la cultura actual japonesa, incluso dice que los jóvenes de esta sociedad son alienados.

 

Esa es su opinión personal, en cambio yo tengo otra  visión de lo que es para mí el mundo hispanohablante, porque siento que, si bien son influenciados por el exterior lo que llega a ellos lo transforman dándole el toque personal y cultural.

 

Conocí a una persona que quería aprender español solo porque todos sus amigos lo hacían o lo habían hecho. Esta persona se fue de viaje también y estuvo un mes en Argentina pero no aprendió mucho la lengua y menos disfrutó de su experiencia.

 

Y creo que eso se debió a que no era una persona que tuviera una empatía verdadera y honesta con el idioma, no había una razón personal que le impulsara a estudiar este idioma sino solo porque era algo que todos a su alrededor hacían.

 

Por eso creo que es importante que cuando uno decida aprender una lengua, lo haga pensando que realmente se siente atraído y motivado y también curioso por lo que pueda descubrir por medio del aprendizaje. Si una persona no tiene motivación entonces es difícil educarse realmente, pero más que motivarse creo que uno debe sentir verdadero interés por la lengua que escoja.

 Sobre todo porque uno tiene la oportunidad de viajar a lugares inimaginables por medio de los estudios de inmersión lingüística, que  ofrecen lo que alguien como yo, por lo menos, buscaba de aprender un idioma, que era conocer más de una cultura que de una simple lengua.

Español para extranjeros, un mal compañero en el viaje lingüístico.

Tuesday, January 15th, 2008

Creo que algo importante que una persona debe tomar presente cuando decide viajar para un curso de inmersión lingüística, es la manera en que piensa que se relacionará con sus compañeros de clase y con el profesor o profesora en el curso mismo.

 

Comento esto porque sé, por experiencia personal, que no a todas las personas les resulta sencillo relacionarse con los otros y sobre todo cuando se debe hacer esto en un idioma que no se conoce mucho o no se conoce nada.

 

Sin embargo, si hay una cosa que podría decir que me gustó mucho de mi experiencia en el viaje lingüístico, fue que las personas que conocía eran muy amables y amigables, pero no precisamente mis compañeros de clase –que eran buenas personas, no niego esto- sino las mismas personas de la ciudad en la que vivía.

 

Hice buenos amigos en mis viajes, pero no a todos mis compañeros de clase les pasó lo mismo. Casi siempre éramos un grupo de cuatro personas que nos reuníamos después de clase y a quienes les presenté a mis conocidos. Pero también hubo un compañero de clase, del cual no mencionaré sus datos personales, que no era muy sociable, y sin intención de ser severo, creo que era una persona algo consentida. Porque siempre se quejaba de la familia con la que se quedaba o por los paseos que hacíamos e incluso, al final del curso, quiso que le devolvieran el dinero del curso porque no aprendió nada.

 

Quiero aclarar que estoy consciente que no todas las experiencias de inmersión lingüística tienen que ser las mejores, pero en este caso, el resto de alumnos del curso podíamos decir que realmente habíamos aprendido el español, incluso más de lo que esperábamos, por lo que no estuvimos de acuerdo en la actitud de nuestro compañero.

 

Este además, se comportaba como si todo lo que le dieran fuera malo o de mala calidad, cuando hasta a muchos de nosotros nos sorprendía que nos dieran tan buen tratamiento. Además, esta persona era una mala influencia para los demás por su habilidad de hacer que todo lo bueno pareciera malo.

 

Como dije antes, hasta los paseos organizados se tornaban ‘peligrosos’ pues bastaba que él sugiriera algo para que nos entraran inseguridades y temores. Por otro lado, no era un compañero muy sociable, en lugar de estar con nosotros, aunque sea en los tiempos libres, prefería estar solo en la casa donde se hospedaba o buscar personas que hablaban también ingles como él, para hablar con ellos.

 

Creo que ese era el peor defecto que pude notar en él, es decir, si había pagado para aprender el español en un viaje, no veía el caso de buscar gente para seguir hablando su propia lengua.

 

Pero, la única lección que puedo sacar es que, en estos viajes a veces uno se puede encontrar con personas que son mala influencia, que son personas condescendientes y buscan culpar  a los demás de sus propios errores, por lo que siempre debemos tener cuidado.

  

El español que hay que aprender y el español que nos enseñan en clases.

Wednesday, January 9th, 2008

Hace unos días una amiga muchos años me dijo que ella deseaba presentarme a un conocido que llevaba cerca de un año y medio aprendiendo español en clases regulares.

 

Yo me emocioné ante la posibilidad puesto que no es fácil encontrar personas que hablen español y con las que tener una charla en esta lengua por estos sitios. Aún más, yo creo que no es fácil tampoco encontrar personas que deseen realmente hablar español cuando están en un entorno que no lo habla.

 

Cuando comencé a escribirme con esta persona, yo me sorprendí mucho al encontrar que él tenía una escritura muy fluida y correcta, aún más que la mía, que sigue teniendo problemas, como cuando debo decidir no poner el ‘yo’ en las oraciones.

 

Me quedé muy asombrado al ver que esta persona tenía conocimientos muy avanzados de español y me dije a mí mismo que hubiera sido bueno si yo hubiera encontrado una buena escuela de español y buenos profesores.

 

Sin embargo cuando comparé mis experiencias de viajes de inmersión lingüística al tener que pasar un año y medio en un aula de clases, yo me sentí muy feliz de haber tenido la oportunidad de poder viajar, conocer nuevas culturas y también a nuevas personas.

 

Porque conocer otras ciudades y tener experiencias nuevas no es algo que uno pueda tener en clases regulares. Cuando me reuní con este señor que aprendía español noté que, aún cuando era una persona que escribía bien, no lo hablaba ni la mitad de bueno de lo que escribía él. Él se sorprendió al escuchar el español que yo hablaba porque a él le parecía que lo hablaba como si fuera un latinoamericano. Yo me reí porque aún creo que mi acento español no es muy bueno y que la comparación era algo exagerada. Pero en comparación con la forma en que él hablaba el idioma, yo podría pasar por una persona de origen hispanohablante.

 

Si hay algo que yo no cambiaría por nada del mundo es la gente que he conocido en todo este tiempo y en mis viajes, porque ha sido gente muy valiosa para mí que me ha hecho conocer más que un lenguaje. Esas personas me enseñaron a hablar un idioma pero también a conocer una cultura que yo tenía estereotipada en la mente con clichés que se venden a todo el mundo.

 

Y aunque este señor realmente había tenido una excelente educación en español creo que sin duda le faltaba vivir en carne propia lo que es compartir un tiempo en algún país hispanohablante. Yo le conté sobre mi experiencia en la inmersión lingüística y él se mostró muy interesado en también practicarla alguna vez. Es que, realmente yo no puedo encontrar muy entretenido el aprender un idioma sin la oportunidad que te ofrece el conocer las culturas que la hablan. Hay mucha riqueza en un viaje lingüístico que no se encuentra en clases regulares de español.

 

El español, un idioma para aprender siempre.

Friday, January 4th, 2008

Cuando uno encuentra el gusto por una lengua siempre va a querer seguir aprendiéndola todo el tiempo. Eso me pasa a mí con el español.

 

Creo que es un idioma que siempre atrae y está en constante transformación. Tengo un amigo que conocí en un viaje, que era lingüista, esas personas que estudian las lenguas desde el aspecto formal.

 

Él me explicó que una lengua nunca cambia, siempre está en constante transformación y que es así como surgieron lenguas como el inglés o el español. Pero esto es algo que todos nosotros podemos deducir un poco porque si observamos tan solo la forma en que las personas más jóvenes en nuestro propio idioma hablan, nos damos cuenta que usan un lenguaje propio de ellos, con palabras que no entendemos siempre pero que ellos sí.

 

Del español siempre me ha gustado el hecho de que es una lengua diferente en distintas partes del mundo. Desde España, con ese sonido que a mí me gusta tanto en las ‘s’, pasando por Centro América, creo que uno de los españoles que me ha sido más difícil de hablar a sido el que hablan los puertorriqueños.

 

En cambio en México uno siente, al menos yo, que el español es más estándar, porque no sientes un acento tan marcado, incluso como el peruano que es un español también, como le dicen, neutral.

 

Uno de los españoles que más me gusta escuchar es el colombiano, pues es muy melodioso aunque me confundía un poco cuando hablaban de ‘usted’ ya que me habían enseñado que el usted es una forma cortés de hablar hacia las personas. Pero en Colombia no es necesariamente así, aunque en mi caso me gusta pensar que los colombianos son personas educadas.

 

Además, cada tipo de español tiene sus propias palabras. Como en España, que tienen un español que, según me dijo una amiga colombiana, le sonaba algo agresivo, en cambio el mexicano como que es más alegre, a mi parecer personal.

 

Siento que es una gran aventura que nunca termina el estar constantemente conociendo los distintos españoles que hay en el mundo, por eso creo que es tan divertido viajar y aprender de estos ‘españoles’ en distintos países.

 

Además, los viajes lingüísticos siempre son divertidos porque te permiten conocer gente nueva y divertida. Al menos eso me ha pasado a mí, que cuando viajo por primera vez a un lugar nuevo me gusta tomar un curso de inmersión, aún cuando sé algo de español porque así conozco más del español ‘local’ y tengo oportunidad de conocer gente nueva.

 Siempre me maravillo cuando escucho una palabra nueva o la leo en el chat cuando hablo con las amistades que he hecho en Latinoamérica, pues hay palabras que no aparecen en el diccionario y es muy interesante que las personas mismas te expliquen el significado cultural de esa palabra, con esto trato de decir que estas palabras han sido valorizadas por las mismas personas en la vida cotidiana, no sé si me dejo entender.