El español que queremos aprender.
Es emocionante aprender un idioma, pero creo que a veces se rodea a este tema de un aura oscura que hace que la gente ‘de plano’ piense que es un castigo terrible.
Conversaba con la nueva empleada de mis vecinos, ella es colombiana y está viviendo con su hija, quien tiene muchos problemas para aprender el inglés. Le he propuesto que puedo ayudarla con la única condición de que me ayuden también ha practicar el español con ellas. Aunque es muy distinto al español de España al que me estaba empezando a acostumbrar por un pasante español en mi trabajo.
Me di cuenta que la niña, que tiene doce años, le tiene miedo al inglés porque siente mucha presión, y de esa presión también nacen a veces las inseguridades, sobre todo porque, los niños pequeños, en su ignorancia, se burlan de ella por su acento.
Y supongo que hay muchas personas que tienen problemas para aprender un idioma, no por las dificultades de la lengua en sí misma, sino por las dificultades contextuales que se le crea al idioma. La niña me comentaba que en Medellín, todo su salón odiaba las clases de inglés. Tenían una profesora que siempre los asustaba con reprobarlos y se burlaba del acento que tenían.
Semejante forma de plantear la enseñanza de un idioma me parece un terrible acto criminal. Están haciendo que las personas jóvenes desarrollen un miedo a los idiomas que no tiene por qué ser así.
Hasta cierto punto, creo que el español no está planteado de la misma forma en que se piensa enseñar y aprender el inglés. Muchas de las personas que he ido conociendo, que han querido aprender español, lo han hecho porque ‘querían’ antes que por ser obligación.
Incluso quienes iban a viajar a países hispanohablantes, bien podrían no haber estudiado español y exigir a los de la empresa, hablar en inglés. Pero por motivación personal (y sentido común también) es que eligieron aprender ‘algo’ del español.
En cambio, venden al inglés como un idioma ‘totalmente necesario’ y ‘obligatorio’, haciendo que lecciones como pronunciar ‘the cat’ sean asociadas con ‘aprender’ el idioma’. Cuando aprender una lengua es más que repetir oraciones.
El español es una lengua muy interesante y creo que no hay que sentirse obligado para querer aprenderlo. Uno más bien puede encontrar motivaciones distintas para considerar que puede ser un beneficio personal estudiar una lengua como esta.
Desde lo que significa abrirse campo en las oportunidades laborales, pudiendo viajar a países hispanohablantes, hasta poder hacer intercambios estudiantiles y estudiar en universidades en Latinoamérica o España. Hay también razones no tan ‘académicas’ como el querer conocer una lengua que habla una buena cantidad de personas y no solo en países hispanohablantes.
Pero sobre todo, si alguien ha tenido la oportunidad de ver fotos de lugares como Oaxaca, Cuzco, etc. Pues, uno tiene ganas de viajar por esos lugares y poder comunicarse con la gente y entender, por uno mismo, lo que tienen que transmitir.