Viajes de idiomas, la diferencia entre la propaganda y la realidad.
Para decidir hacer un viaje de inmersión lingüística, siempre habrán actuado de una forma o de otra, elementos propagandísticos. Ya sean por cartillas informativas, comerciales de TV o Internet o simplemente el comentario de algún amigo que tuvo una buena experiencia –o de otro que pasó por algo muy malo-.
Es importante deslindar entre las fotografías, imágenes y promesas propias de comerciales de lo que realmente podemos esperar al viajar a algún sitio. Y, en casos como la inmersión lingüística, creo que el choque entre ‘ideal’ y ‘realismo’ puede ser mayor.
Esto se debe a que la persona que viaja a estudiar un idioma va a ver la realidad de una nueva sociedad desde un punto de vista diferente. Pongamos como ejemplo la imagen de los turistas que viajan en buses guiados. Los estudiantes en la inmersión lingüística no viajan de la misma manera, muchas veces, caminan como cualquier otra persona o toman el transporte como los demás.
La inmersión lingüística ofrece la oportunidad de que un viajero conozca la otra realidad de una ciudad o un país. Y cuando uno decide viajar a aprender español, puede haber un choque entre las propagandas idílicas con fotos hermosas de cielos azules y la realidad que implica conocer la ‘vida real’.
Cuando uno viaja a aprender un idioma a un lugar como Perú, no puede esperar que todos los paisajes sean como Machu Picchu, cuando uno viaja a aprender español a México no puede esperar que DF sea como Acapulco o viceversa. Debemos informarnos correctamente y de forma real para saber a dónde viajamos.
Con información real tampoco quiero hablar sobre obtener los datos de cuántos crímenes se cometen en Ecuador o Puerto Rico. Con datos reales quiero decir, que se recabe información de modo que una persona sea capaz de tener una visión coherente del sitio a donde viaja.
No es tiempo de pensar que Latinoamérica está plagada de ‘buenos salvajes’ y que en Lima o Distrito Federal se van a encontrar llamas o coyotes salvajes respectivamente. Menos que todo será como un jardín del Edén.
La oportunidad que ofrece la inmersión lingüística es disfrutar tanto de las ofertas turísticas así como de conocer de forma más cercana como se vive y comporta una sociedad diferente. Es distinta la forma en que se trata a un turista y a un estudiante de idiomas, sin que alguno de los tratos sea malo.
Cuando uno se construye ideas demasiado ‘irreales’ de un lugar, corre el riesgo de que sus expectativas sean destruidas, pero tampoco es bueno crearse un retrato paranoico de un lugar. Esos son los extremos que a veces noto, mucha gente comete cuando se trata de pensar en destinos para aprender español.
Hay personas que se horrorizan de encontrar ‘realidad social’ en su viaje a Chile o Bolivia, cuando solo querían encontrar lindos paisajes y pintorescas personas. Pero también hay personas que se sienten contentas de tener la oportunidad de aprender una lengua y de paso conocer mejor de una nueva cultura.
February 19th, 2008 at 10:07 am
Me parece que tienes razón en que los visitantes de una ciudad deben saber que no todo lo que se publicita acerca de un lugar es cierto. Pero las personas que ofrecen servicios o productos a estos visitantes deben tener en cuenta que son los mismos visitantes los que nos van a recomendar a sus amigos, así que debemos hacer lo posible para que no de desilusionen de la atención que reciben. Muchas gracias.
Hispana Spanish school
We offer Spanish lessons in Peru to foreign residents, immigrants and travelers.